Diferencias entre el pescado salvaje y de Acuicultura

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Diferencias entre el pescado salvaje y de Acuicultura

Si sois de los que normalmente miran las etiquetas del pescado que compran, habréis podido comprobar cómo en los últimos 5 o 10 años, el pescado de granjas o piscifactorías se ha ido haciendo un hueco en nuestras pescaderías y supermercados. De hecho, ya en el año 2012, el pescado de piscifactorías y granjas constituía un 50% del pescado vendido a nivel mundial.

La población global ha crecido a pasos agigantados durante los últimos siglos y esto conlleva una mayor demanda de alimentos. Como bien sabemos, nuestros recursos en la Tierra no son ilimitados, y llega un momento en el que es necesario buscar formas de producir más alimento para satisfacer la enorme demanda de toda la población. Con este propósito, se ha ido estudiando a lo largo de varios años la posibilidad de “cultivar peces” y ese estudio, esa idea inicial, es hoy en día una realidad. Gracias a las técnicas de acuicultura, hoy podemos disfrutar de pescados como la lubina, el besugo, la dorada o el rodaballo a precios más asequibles.

Sin embargo, ¿sabemos en qué consiste la acuicultura? ¿Conocemos realmente las diferencias entre el pescado salvaje y de acuicultura?

¡Nosotros te las explicamos!

Para empezar, el pescado que se cultiva en las piscifactorías y granjas de acuicultura tiene un mayor control nutricional y sanitario, es decir, los piensos llevan cantidades medidas y pesadas de grasas, proteínas, etc., así como antibióticos para evitar plagas o enfermedades. Esto, como podemos imaginar, no ocurre con el pescado salvaje, que se alimenta de lo que haya a su disposición y está más expuesto a contraer enfermedades víricas o bacterianas. Sin embargo, el pescado salvaje suele ser más sabroso y tener mejor textura que el cultivado.

Una de las características del pescado procedente de acuicultura es que en su cultivo se consiguen conservar los ácidos grasos Omega 3, que tan beneficiosos son para la salud cardíaca y la circulación;  la producción en las granjas y piscifactorías es mayor, lo que hace que el precio decrezca; mientras que el pescado que capturamos salvaje conlleva más esfuerzo de los pescadores para conseguir que la cantidad sea la necesaria para hacer el trabajo rentable.

sardinas de Estepona

Cultivar pescado tampoco es tan fácil como puede parecer es necesario investigar y hacer estudios durante varios años para conseguir aclimatar las especies desde su hábitat natural al entorno de un tanque de acuicultura o una granja, que tiene un espacio limitado. También en el cultivo se controla el momento y las condiciones nutricionales de los peces para que se produzca la reproducción, mientras que en su entorno natural, las especies tienen su propio ciclo biológico y sus periodos de reproducción se ven determinados por otros factores ambientales.

Si alguna vez encontramos un pescado etiquetado como “ecológico”, quiere decir que ha sido cultivado de manera sostenible, con harinas vegetales y de pescado, y por eso puede ser ligeramente más caro a pesar de provenir de la acuicultura.

En Estepona, la pesca es al fresco, es decir, todos los días los barcos entran y salen, según sus horarios a faenar y recoger los frutos del mar, desde Turismo Marinero os invitamos a conocer de cerca el mundo de la pesca artesanal  en la Costa del Sol y disfrutar de una experiencia única junto a los pescadores que recordaréis para siempre, embárcate con nosotros en la Ruta de los pescadores

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